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En coche

Dentro de nuestro pueblo encontramos diversos atractivos, pero la realidad es que cogiendo el coche y saliendo fuera es donde realmente empieza la aventura. Primero, para llegar a las principales zonas de baño naturales, no en vano contamos con cinco embalses de gran importancia. La Siberia es un auténtico paraíso de agua y luz declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco. Os dejamos con algunas rutas, la mayoría propuestas por Miguel Urbina, para llevar a cabo a cuatro ruedas.

Ruta a Valdecaballeros

Tholos del Cerro de la Barca, construcción megalítica. Foto: Rutas por Extremadura.

Emprendemos la ruta a Valdecaballeros saliendo si gustamos por la segunda entrada del pueblo, la que comienza en la calle Alía. En el cruce tomamos la dirección a Valdecaballeros dejando a nuestro paso la Gasolinera Santa María de Guadalupe. Continuamos y encontramos el puente de Valdecaballeros donde podemos disfrutar de una atractiva zona de baño asentada en el García Sola. Seguimos hacia el pueblo y ya en él podemos acceder a la Iglesia San Miguel Arcángel, una construcción mudéjar original del siglo XV, que está en el punto más alto del pueblo. El edificio acumulación sucesivas obras de remodelación. En ella sobresale el pórtico con triple arco que configura la entrada y el cuerpo de la torre con ventanas de arco apuntado. 

Nos tenemos que desplazar a 3 km del núcleo urbano para hallar otro punto de interés: los Balnearios Valdefernando, que actualmente no se encuentran abiertos, pero su exterior también es disfrutable desde el punto de vista arquitectónico. Sigue una línea neomudejar, con mampostería y ladrillo, y ventanas y puerta de herradura. Muy cerca de los balnearios encontramos la ermita Los Baños. Ya en las orillas del embalse García Sola encontramos la pequeña, pero coqueta Ermita de la Virgen del Carmen. Emprendemos el camino de vuelta para hallar el último punto de interés que se halla en Valdecaballeros, donde confluyen los ríos Guadiana y Guadalupejo. Este cerro guarda un castro perromano, una fortificación amurallada, que data de los siglos VIII y III a.C. según la cerámica encontrada en la zona. Tholos del Cerro de la Barca es un monumentofunerario megalítico de estructura mixta. Volvemos al coche y tras esta entretenida ruta nos vamos a Castilblanco.

Ruta de los montes

Comprende una ruta de 120 kilómetros que parte desde el pueblo y que comprende municipios con sierras en los Montes de Toledo.

Herrera del Duque

Emprendemos la marcha a Herrera del Duque. En el camino rara vez perderemos la perspectiva de su castillo, divisible desde Castilblanco desde distintos ángulos. La fortaleza en ruinas se encuentra situada en un cerro detrás de la población. Conserva vestigios de origen gótico en su interior. La construcción principal, sin torres ni más elementos de defensa, se cree que es de origen árabe.

También encontramos la Ermita de Nuestra Señora de La Virgen de Consolación, una construcción de estilo neoclásico del siglo XV. El paraje que la rodea se compone de pinos, olivos, eucaliptos y alcornoques. Ya dentro del núcleo urbano encontramos la Iglesia de San Juan Bautista. Su origen se sitúa en 1450 aproximadamente. Es de amplias dimensiones y su estilo es un híbrido mudejar-gótico. La oferta en hostelería y la importancia del sector servicios en esta localidad convierten el núcleo urbano de este pueblo, cabeza de partido judicial, en una mezcla positiva del pasado arquitectónico junto a infraestructuras más modernas y cosmopolitas

La Plaza de España de Herrera del Duque por la noche. Foto de Juntaex.
Fuenlabrada de los Montes

El siguiente pueblo al que nos dirigimos es Fuenlabrada de los Montes. Aquí encontramos la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Para acceder a su interior nos esperan unas enormes contrapuertas y un interesante retablo, obra de Juan de Holanda y Diego de Aguilar. Edificada con mampostería de ladrillo y piedra muestra diversos estilos arquitectónicos: románico tardío, gótico y mudéjar. Destaca también la pila bautismal tallada con los escudos pertenecientes a tres familias nobles, cuyo origen se sitúa en 1132, y que está situada en una pequeña sala de ladrillo.

Rollo de Santa Ana en Fuenlabrada de los Montes. Foto de Juntaex.

La Ermita de Santa Ana como otras tantas tiene la planta en cruz. Su origen se sitúa en 1534 y tiene influencia mudéjar. En sus alrededores encontramos El Rollo de Santa Ana un monolito granítico de casi 3 metros de altura de 1222. Indicaba que los habitantes de esta villa tenían derechos y justicia propia. Un atractivo de este pueblo es el Museo de la Miel, que realiza un importante valor divulgativo en materia ecológica, destacando el papel de la abeja en los procesos biológicos. También encontramos en este pueblo una piscina natural bien equipada. Las opciones de ocio en este entorno son diversas, con especial atención a las actividades acuáticas.

Villarta de los Montes

Continuamos nuestro camino a Villarta de los Montes, donde visitaremos la Iglesia de San María Magdalena, que data de 1510, con retablo de Juan Correa de Vivar. Entre sus estilos arquitectónicos y ornamentales encontramos el románico, el tardo-gótico y el mudéjar. Al lado de la iglesia tenemos la única fuente natural del pueblo, el Chorro Viejo. Por su parte, encontramos El Puente Viejo, una construcción de 225 metros edificado para la Mesta y que forma parte de la Cañada Real, destaca por sus 25 arcos de diferentes estilos arquitectónicos. Gracias a esta interesante construcción, Villarta obtuvo el título de villa.

El Chorro Viejo, fuente de Villarta de los Montes. Foto Juntaex.

Para finalizar los puntos de interés de Villarta de los Montes nos vamos a las afueras donde encontraremos la Ermita de Nuestra Señora de la Antigua, en una pequeña elevación montañosa situada en el margen derecho del Guadiana. A dos kilómetros del pueblo se encuentra el paraje de El Castañar, perteneciente a Villarta, y que destaca por su frescura y abundante vegetación. En sus inmediaciones se ha construido una Piscina Natural, donde el agua baja en forma de cascada entre rocas. En el entorno de la Reserva Regional de Cíjara encontramos el monte El Robledillo, un excelente mirador desde donde se pueden avistar aves muy diversas: cigüeña negra, alimoche común, búho real, águila perdicera, herrerillo capuchino o rabilargo ibérico.

Helechosa de los Montes

Nos dirigimos ahora a Helechosa de los Montes. Las vistas en la carretera son en belleza directamente proporcionales a lo tortuoso del recorrido. La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Altagracia, data del siglo XVI y fue edificada en ladrillo y piedra sobre un antiguo cementerio. El retablo mayor es de estilo renacentista. La Ermita del Patrón San Isidro y San Francisco se encuentra en La Barca, en donde se disfruta de las vistas de montes y pantanos serenos.

Ermita de San Isidro y San Francisco. Foto Juntaex.

En la Sierra de los Batanes encontramos La Naciente, un manantial que abastece de agua al pueblo. Se encuentra rodeado de un huerto de olivos y castaños de gran tamaño. Al término de la Naciente hallamos la piscina natural. Salimos del pueblo al encuentro de la Presa del Embalse de Cíjara. Durante los 14 kilómetros que dura el viaje y sin necesidad de detener nuestro paso encontraremos a uno y otro lado de la carretera ciervos y jabalíes. En el entorno hallaremos repoblaciones de pino piñonero, pino negral y eucaliptos, que ocupan el 75% de la zona. El embalse de Cíjara tiene cinco áreas recreativas. Estas áreas disponen de aparcamientos sombreados por árboles o techados, merenderos, papeleras, barbacoas y árboles que ofrecen sombra. En verano esta es una zona perfecta para el baño y para la navegación y la pesca, que se pueden realizar durante todas las estaciones del año.

Volvemos a Castilblanco, donde podemos visitar su patrimonio más importante. Destaca, antes de entrar en el núcleo urbano, San Matías que es un descansadero natural de la Mesta que cuenta con una bonita ermita blanca alcalina del mismo nombre del siglo XIV . Ya en el pueblo encontramos la Parroquia de San Cristóbal, que se construyó a partir de los restos del antiguo castillo de los templarios blancos -que según la versión más extendida eran los pobladores de este castillo- en los siglos XIV y XV. Los barrios del Perchel y Picocerro todavía conservan la estructura y la arquitectura antigua. La Fuente del Emigrante, representada por unas manos abiertas, fue obra de Reyes Abades, y recoge la esencia de los castilblanqueños: todo el que viene es bien acogido. Las salidas al campo por los caminos nos llevan a parajes naturales pertenecientes al término muy apreciados, así como a rutas de senderismo singulares.

Ruta por los pantanos del Guadiana

Nuestra zona goza de amplias zonas de baño. A lo largo de este recorrido podremos disfrutar de hermosas vistas con un gran protagonismo de los ríos que emergen entre las montañas.

Playa de Puerto Peña. Foto: Juntaex

El punto de partida es Castilblanco desde donde se sale hacia el pantano de Cíjara. Después de recorrer 17 km por la carretera N.502, llegamos a la presa. En el entorno se encuentra la Reserva Nacional de Caza de Cíjara. En sus senderos se puede avistar una rica fauna que incluye ciervos, gamos, jabalíes, águilas, perdices, linces y cigüeñas negras entre otros animales. De vuelta por la N.502 emprendemos el camino hacia Valdecaballeros donde nos encontramos con el García de Sola. Aquí encontramos un bonito paisaje de montes y agua. En la presa de García de Sola, tomamos la Ctra. N.430 y nos dirigimos al embalse de Orellana.En este tramo pasaremos por Casas de Don Pedro, Navalvillar de Pela, Acedera y Orellana que nos ofrece un paisaje similar al propio de la comarca de la Serena. Regresamos por Puerta de Alcocer y Talarrubias, seguimos en contacto con el agua por Puerto Peña hasta Peloche. Nos dirigimos a Herrera del Duque, capital de la comarca, y volvemos a casa.

Ruta a Guadalupe

Para llegar a Guadalupe desde Castilblanco partimos dirección Valdecaballeros, donde nos metemos por la derecha hasta llegar al pinar de la Romana. En este cruce continuamos por la derecha y pasados unos kilómetros nos encontraremos en Guadalupe.

Guadalupe se sitúa en la cara sur del Monte de las Villuercas, que llega a alcanzar los 1600 metros de altitud, en un rincón que se cierra entre sierras. La zona de valle se asienta sobre el río Guadalupe, que ha perdido parte de su interesante variedad de flora y fauna de ribera, no obstante empieza a dar signos de recuperación. El pueblo guarda las esencias de la Baja Edad Media, época de gran esplendor. Se sigue la clásica arquitectura de los barrios judíos del norte de Extremadura. El monasterio se disfruta tanto por dentro como por fuera, pero hay que prestar especial atención al claustro en el interior del edificio.

Claustro del Monasterio de Guadalupe. Foto: Rutas por Extremadura.

En Guadalupe podremos degustar de las típicas morcillas y diafrutar de sus tiendas donde encontramos una amplia muestra de productos elaborados con cobre en los puestos alrededor del monasterio. Regresamos a Alía (pueblo que junto a Valdecaballeros está imbricado en al historia del nuestro) siguiendo la orilla del río Guadalupejo, que une con su corredor biológico a los cuatro pueblos: Alía, Valdecaballeros, Guadalupe y Castilblanco.

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